¿Cómo aprender a disfrutar en un trabajo que no te gusta?

Publicado 05 mayo 2016

Dedicamos gran parte de nuestra vida a trabajar. Pasamos largas horas en la oficina desempeñando nuestras funciones laborales. De media una persona adulta pasa aproximadamente 40 horas en su puesto de trabajo. Cada semana tiene 168 horas, lo que quiere decir que una cuarta parte estamos trabajando. Y si eliminamos de la ecuación las horas en que estamos durmiendo, resulta que no disponemos de tantas horas para nosotros.

Por este motivo, debemos que ir a trabajar cada día no sea motivo de tristeza o depresión, sino que debemos aprender a disfrutar de este tiempo para ganar en calidad de vida. Lo más curioso es que hay mucha gente que prefiere seguir protestando y quejándose que arriesgarse y hacer algunos cambios para mejorar su situación.

¿Cómo aprender a disfrutar en un trabajo que no te gusta?

Es cierto que la mayoría odiamos los lunes y en gran medida también los domingos que no podemos disfrutar plenamente pensando en el inicio de la semana y aunque haya días en los que estamos deseando que llegue la hora de salir y volver a casa, no todos los momentos en el trabajo tienen por qué ser malos.

"La clave para que las horas que estemos en el trabajo no supongan un auténtico calvario es dirigir todas nuestras energías hacia las rutinas diarias y centrarnos por completo en aquellas tareas que estamos haciendo."

Es importante olvidándonos de todo lo demás, especialmente de las ganas que tenemos de llegar a casa y tumbarnos en el sofá y ver nuestro programa favorito o cenar con nuestros hijos.

Y para que te resulte más sencillo, hoy te traemos algunos consejos para aprender a disfrutar en un trabajo que no te gusta si no tienes posibilidad de cambiar de puesto. Recuerda que de todo podemos sacar siempre algo bueno.

1. Trabajar de manera agradable

El secreto de un trabajo eficiente y agradable está en encontrar el equilibrio. Intenta no trabajar bajo presión ni a contrarreloj ni tampoco seas una tortuga. Si hacemos algo de lo que estamos disfrutando el tiempo pasa mucho más rápido. Esto es precisamente lo que debemos intentar en nuestra jornada laboral. Una buena actitud hará que las horas que pasemos en la oficina sean mucho más amenas y que al final la jornada no resulte tan tediosa.

2. Hacer un descanso antes de empezar la siguiente tarea

Si tienes muchas cosas que hacer, puede llegar un momento en que tu cerebro "no dé para más". Seguir trabajando con la mente cansada reducirá considerablemente tu nivel de eficiencia, por lo que es mejor tomarse un descanso. Basta con unos minutos por ejemplo para tomarte un café o simplemente salir a tomar el aire para despejar tu cabeza y continuar.

3. Céntrate en el trabajo

Nuestra mente nunca deja de trabajar y esto puede ser un impedimento muchas veces en nuestra jornada laboral, especialmente si estamos estresados. Centrarnos en las tareas que estamos haciendo es una de las cosas más difíciles de conseguir, pero pensar en la conversación que has tenido con el jefe, en tus planes de fin de semana o lo que vas a comprar para la cena, no te ayudará en nada.

Perderte en pensamientos que no son relevantes para la tarea que estás llevando a cabo solamente hará que tu nivel de eficiencia disminuya.

4. Priorizar las tareas

Todos tenemos un cupo de energía diaria. Pero además, algunos llegan al trabajo con más energía y otros trabajan mejor conforme va llegando el mediodía. Solamente tú puedes saber cuál es tu mejor momento.

Deja las tareas más importantes o que requieren de más atención para esos picos de energía y las más mecánicas o rutinarias en aquellos momentos del día en que estés menos enérgico. De esta forma, serás más eficiente y además harás un trabajo de mayor calidad.

5. Márcate una rutina

No a todas las personas les gusta seguir una rutina cada día, pero debes saber que ésta es la mejor forma de organizar el trabajo y de dar el 100%. Y es que, de esta manera, tanto el cuerpo como la mente se organizan mucho mejor pues saben que dirección deben seguir y qué camino es el más adecuado. Además, te ayudará a establecer los momentos de descanso dentro de la jornada laboral y a tener una visión global de lo que vas a hacer para cumplir con todas las tareas.

6. Olvídate del trabajo en los momentos de descanso

Por muy estresados que estemos, al salir de la oficina en los momentos de descanso debemos procurar olvidarnos de todo y relajarnos. Ya sea a la hora del almuerzo o a la hora de volver a casa, mantén siempre un margen entre tu vida personal y tu trabajo. Cuando no estés en tu puesto de trabajo, es recomendable desconectar. Y por supuesto, los fines de semana no son el mejor momento para  pensar en reuniones ni para tener una conversación con tu jefe.

7. Llevarse bien con los demás

Aunque no siempre es posible, tampoco estamos diciendo que haya que ser amigos de todos los compañeros del trabajo. Pero llevarse bien con aquellas personas con las que pasamos más horas en el trabajo es importante evitar las discusiones y malentendidos para que el ambiente laboral sea positivo.

En cualquier caso, aunque puedes pasar por etapas laborales no tan buenas y puedas aprender a disfrutar en un trabajo que no te gusta, no dejes que tu vida pase de largo en un puesto o en una empresa que odias. Si puedes cambiar tu situación, no dejes pasar ni un día más y toma una decisión. La cuestión es ser feliz en lo que hacemos.

Si en este momento no tienes posibilidad de cambiar de trabajo, intenta tener en cuenta estas recomendaciones y buscar actividades fuera del ámbito laboral que te hagan feliz. Como dijo Steve Jobs: "Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que voy a hacer, y si la respuesta era no durante varios días seguidos sabía que necesitaba cambiar algo". Y es que ser feliz es una cuestión de actitud, una decisión que debes tomar a diario.

 

Escrito por:
Cristina Muriel Garín