Tipos de entrevistas de trabajo: ¿Cuáles son las más frecuentes?

Publicado 19 mayo 2016

La entrevista de trabajo es uno de los pasos más importantes de la búsqueda de empleo. Si bien, en los últimos años se está haciendo uso de herramientas de selección como solicitudes o pruebas, el método más utilizado por las empresas para encontrar al candidato más adecuado para el puesto que ofertan y, en muchas ocasiones el único, es la entrevista. 

Tipos de entrevistas de trabajo: ¿Cuáles son las más frecuentes?

Hay seleccionadores más incisivos, agresivos, otros que hablan poco y algunos que hacen sentirse al candidato más cómodo, pero lo cierto es que todos ellos quieren conocer el mayor número de detalles sobre la vida profesional y personal de la persona a la que están entrevistando para saber cuál de todos ellos es el más adecuado para cubrir la vacante.

"La entrevista de trabajo más habitual suele ser la que se lleva a cabo de forma individual entre el candidato que busca empleo y el reclutador, representante en este caso de la empresa, que ofrece el empleo y que suele basarse en una sucesión de preguntas y respuestas."

Generalmente, el reclutador que más suele encontrarse en las empresas es el corporativo. Aquellos que buscan que el candidato cumpla al 100% con las exigencias de la empresa para cubrir el puesto.

Pero no todas las empresas cuentan con un departamento de recursos humanos por lo que muchas veces cuando necesitan contratar a un nuevo trabajador recurren a un reclutador externo que se ocupe de llevar a cabo el proceso de selección, pero que no siempre está al tanto de todos los pormenores de la empresa.

¿Qué tipo de entrevistas de trabajo existen?

Aunque no todas las entrevistas de trabajo son iguales, todas tienen un punto en común: el intercambio de información entre la empresa y el candidato a través de diversas preguntas en las que se tratan las cuestiones más importantes para el puesto como las aptitudes, las competencias y habilidades profesionales, la percepción sobre uno mismo, el interés por el trabajo y las expectativas de cara al futuro, entre otras, con el objetivo de valorar si el candidato se ajusta al perfil que se está buscando.

Según el número de participantes

1. Entrevista individual

La entrevista de trabajo individual suele ser, como ya hemos dicho, la más habitual. Se trata de una sucesión de preguntas y respuestas que el seleccionador va haciendo al candidato y donde no existe un patrón ni un modelo a seguir. El orden y los temas que se traten dependen solamente de las preferencias del entrevistador.

La mayor ventaja para el reclutador es que, al ser de carácter confidencial, puede profundizar más en las diferentes cuestiones planteadas. Y para el candidato constituye uno de los mejores formatos, pues no son tan intimidantes como cuando son varios entrevistadores los que se encargan de llevarla a cabo.

2. Entrevista de panel

Este tipo de entrevista es muy parecida a la entrevista individual, pero en este caso la realizan varios entrevistadores de forma simultánea que, por lo general, forma parte del departamento de recursos humanos de la compañía.

Tampoco existe un orden previamente establecido ni temáticas previamente fijadas. Además, permiten un alto grado de profundidad en las diferentes cuestiones una vez se haya superado la fase de intimidación que sufre el candidato en un primer momento por tener que enfrentarse a varios seleccionadores al mismo tiempo.

3. Entrevista en grupo

Este tipo de entrevista guarda ciertas similitudes con la entrevista de panel, pero en este caso no se enfrenta a todos los reclutadores al mismo tiempo, sino que va siendo entrevistado sucesivamente por los responsables de los diferentes departamentos de la empresa. Generalmente uno de ellos suele ser el psicólogo de la empresa.

En este tipo de entrevista, cada entrevistador valora al candidato en base a sus propios criterios y una vez han terminado todas las reuniones con el candidato, se ponen en común los distintos criterios y visiones para tomar una decisión en conjunto y decidir qué candidato es el que mejor se ajusta al perfil que se está buscando.

Según el procedimiento de la entrevista

1. La entrevista estructurada

Es la más estática y rígida de todas, ya que las preguntas son preparadas con anterioridad y no varían. De esta forma resulta más sencillo unificar criterios y valorar la candidato. El inconveniente es que no da pie a profundizar en las cuestiones más interesantes. Por este motivo es recomendable solamente cuando se necesitan cubrir muchos tiempos y no hay mucho tiempo para el proceso de selección.

2. Entrevista no estructurada

La entrevista no estructurada es aquella en la que las preguntas no han sido fijadas y todo va fluyendo como una conversación. Por lo general las preguntas van surgiendo a raíz de las respuestas que va dando el candidato. Así pues, el seleccionador solamente tiene en mente algunas ideas sobre las preguntas que podría hacer para averiguar lo que le interesa y va improvisando sobre la marcha.

El único inconveniente es que al no estar planificada, se corre el riesgo de olvidar algunas cuestiones importantes, perdiendo información que podría resultar interesante para tomar la decisión.

3. Entrevista mixta

Este tipo de entrevista combina puntos de los dos tipos anteriores. El seleccionador hace una mezcla de preguntas que ya lleva planificadas porque le interesa saber y de preguntas espontáneas que van surgiendo sobre la marcha. De esta forma, resulta más sencillo comparar entre diferentes candidatos y, al mismo tiempo, es posible profundizar en las cualidades concretas de cada candidato.

4. Entrevista de tensión

Como su propio nombre indica, en este tipo de entrevista el seleccionador intenta provocar tensión en el candidato a través de distintas actitudes con el objetivo de evaluar cómo reacciona el candidato a los distintos elementos de presión. Aquellos candidatos con poco control emocional no suelen reaccionar bien, por lo que es posible detectar engaños con preguntas detalladas.

Para ello pueden criticarse las opiniones del postulante, interrumpirle constantemente o guardar silencios durante largo rato después de que éste haya terminado de hablar.

 

Escrito por:
Cristina Muriel Garín