Cómo responder a las preguntas difíciles en una entrevista

Publicado 15 julio 2015

Encontrar trabajo puede volverse una tarea realmente complicada en los tiempos que corren. Una sola oferta de trabajo puede atraer a 500 e incluso 1.000 candidatos en sólo un par de días. Esto ha hecho que los seleccionadores hayan tenido que recurrir a diversos filtros para elegir al candidato más adecuado de una forma rápida y eficaz.

La mayoría de los casos estos filtros tienen que ver con preguntas claves que les permitan saber más sobre los puntos fuertes y las débiles de los postulante e ir descartando a aquellos que no cumplen con el perfil.

Cómo responder a las preguntas difíciles en una entrevista

Todo ello se traduce en preguntas difíciles de responder para el candidato, ya que una mala respuesta puede acabar catapultándolo rápidamente fuera del proceso de selección y una buena respuesta puede convertirse en su pasaporte para el puesto de trabajo o la siguiente fase.

"Según los expertos, la clave para responder correctamente a las preguntas difíciles es estar preparado para evitar, en la medida de lo posible, respuestas incoherente o que no expresen lo que queremos."

Pero aunque puedan ponernos nerviosos, desafortunadamente suelen ser la parte más importante de la entrevista, ya que es aquí precisamente donde la mayoría de los candidatos cometen errores y donde es posible marcar la diferencia con respecto a los demás.

Es normal sentirse nervioso antes este tipo de preguntas, pues es obvio que resulta más fácil hablar de nuestras virtudes y de lo que sabemos hacer, que de nuestras debilidades y que pueden suponer un obstáculo para conseguir el puesto de trabajo al que estamos postulando.

Por eso, para que te resulte más sencillo, a continuación te traemos una lista de las preguntas difíciles más frecuentes y cómo deberías responderlas si quieres seguir dentro del proceso de selección.

1. Dime por qué deberíamos seleccionarte a ti y no a otro

Al dar una respuesta a esta cuestión, no solamente debes basarte en tus conocimientos técnicos. Piensa que todos los candidatos que se presentan cuentan con el mismo perfil, por lo que no es un punto que te hará diferenciarte del resto. En vez de eso, opta por hablar de tu experiencia, habilidades y aptitudes que pueden resultar útiles para el puesto al que estás postulando. Algunos expertos afirman que las capacidades más valoradas por los seleccionadores son el compromiso, la capacidad para adaptarse a los cambios, la comunicación y el liderazgo.

2. ¿Cuáles son tus mayores defectos?

Olvídate de los tópicos "soy muy perfeccionista" o "soy adicto al trabajo". Este tipo de respuestas son demasiado comunes, por lo que el reclutador pensará que estás respondiendo esto porque realmente estás ocultando tus defectos.

Es mejor dar información que resulte creíble y realista enfocándote en aquellos defectos que pueden ser transformados en una oportunidad de seguir creciendo como por ejemplo: "Creo que me falta formación, pero eso me hace tener ganas de seguir aprendiendo y ser más dinámico. Quiero esforzarme más para demostrar a los demás lo que soy capaz de hacer".

3. ¿Cuáles son tus mayores logros?

Es importante responder a esta pregunta con seguridad y demostrar confianza en ti mismo y en tus capacidades. Habla de los logros profesionales que has conseguido y desafíos a los que te hayas enfrentado  a lo largo de tu carrera. Además, añade información sobre tus expectativas, lo que esperas conseguir y que estás dispuesto a hacer para lograrlo.

4. ¿Qué opinas de nuestra empresa?

Aunque parezca obvio, es importante que investigues sobre la empresa de la que quieres formar parte: su trayectoria, su filosofía, sus proyectos futuros y sus principales competidores. No te ciñas solamente a su web, busca también noticias en los medios, ya que seguramente no lo harán todos los candidatos y podrás diferenciarte del resto de candidatos. De esta forma, darás a entender que tienes interés tanto en la empresa como en el cargo al que aspiras.

5. ¿Cómo te ves en 5 años?

Esta es una de las preguntas difíciles más comprometidas, ya que lo que la empresa quiere saber es si el candidato tiene claros sus objetivos. Lo ideal es dar una respuesta genérica como por ejemplo, que el trabajo sea un reto constante y que, al mismo tiempo, te permita desarrollarte profesional y personalmente.

6. ¿Por qué quieres trabajar en nuestra empresa?

Para esta respuesta es importante tener también conocimientos sobre la empresa, su trayectoria y su filosofía.  Asegúrate de que tus argumentos sean coherentes con estos tres puntos. Si ya has realizado una investigación sobre la compañía, no tendrás problemas para dar una buena respuesta.

7. ¿Por qué dejaste tu último trabajo ? ¿Qué opinas de tu último jefe?

JAMÁS critiques a tu antigua empresa, a tus excompañeros de trabajo o exjefes, pues lo único que conseguirás es perjudicarte dando una imagen de persona de poca fiabilidad. Si eres joven, transmite tus ganas de asumir nuevos retos.

Si tu despido se debió a reestructuraciones internas o reducción de plantilla, indícalo siempre pidiendo discreción al respecto. Es aconsejable no dar nunca motivos económicos, ya que no darás buena impresión. Si tienes algo que decir sobre ello, espera a que salga el tema de las aspiraciones salariales.

8. ¿Tienes alguna pregunta?

La entrevista no puede finalizar sin que aclares todas tus dudas. Esto demostrará que tienes interés en el puesto de trabajo. Algunas cuestiones que puedes consultar son por ejemplo: ¿cuál es la duración de la jornada de trabajo? o ¿a cuántas personas tendré que supervisar? (si se trata de un puesto de responsabilidad)

En definitiva, estar preparado para las preguntas difíciles de una entrevista de trabajo no significa exagerar ni mentir a la hora de responder. Lo importante es convencer al entrevistador de que estás suficientemente motivado y capacitado para ocupar el puesto y que eres la persona que están buscando por tus capacidades y tu formación. Y es que mentir no te servirá de nada, ya que aunque consigas el puesto, las mentiras no suelen tardar mucho en salir a la luz, especialmente si están relacionadas con las funciones que debes desempeñar.

 

Escrito por:
Cristina Muriel Garín