7 Compañeros tóxicos que nadie quiere en su empresa

Publicado 04 junio 2015

Un ambiente de trabajo tóxico es aquel en el que los empleados deben lidiar con condiciones estresantes o insatisfactorias, ya tenga que ver con la propia empresa o con los compañeros que les rodean. Este tipo de ambientes suelen generar conflictos de personalidad, intimidación, carencia de motivación o un trabajo de baja calidad.

7 Compañeros tóxicos que nadie quiere en su empresa

Todo ello se traduce a medio plazo en menos productividad debido al malestar que viven a diario, lo cual no resulta nada beneficioso para la empresa.

Seguro que más de una vez has oído en tu empresa comentarios del tipo: "siempre tarda mucho en comer", "nunca está en su mesa de trabajo", "me gustaría poder salir todos los días a las 6.. ¡debe ser genial!" o "su hijo está enfermo otra vez y ha tenido que quedarse en casa. Tengo que conseguirme un niño".

"Si te suenan este tipo de frases, es que trabajas en un ambiente tóxico. Es lo que se conoce también como "lodo". Comentarios que refuerzan la idea de que no se puede confiar en la gente a la hora de darle autonomía y que suponen una de las barreras más potentes en un entorno de trabajo productivo, creativo y satisfactorio."

Pueden ser cotilleos sin mala intención o incluso bromas, pero el objetivo es avergonzar a un compañero por no hacer su trabajo como nosotros creemos que debería hacerlo, ya sea directa o indirectamente. Una idea que se encuentra muy relacionada con la fórmula de economía industrial y en la que parece que si la persona no está en su puesto de trabajo dentro de un horario fijado está perdiendo el tiempo y no está siendo eficiente. Cuando lo realmente importante son los resultados.

No obstante, no solamente este tipo de comentarios hacen daño al entorno de trabajo y crean un ambiente nocivo, sino que además hay trabajadores que son tóxicos en sí mismos por su forma de ser y de actuar dentro de la jornada laboral, haciendo que el grupo no sea tan eficiente como debería. puede que incluso tú seas uno de ellos y no te hayas dado cuenta.

La fauna que podemos encontrar en el ecosistema laboral es muy variada y a menudo debemos trabajar en grupo con personas que pueden propiciar una pérdida de productividad y que resultan potencialmente dañinos para el ambiente de la oficina. Son los típicos "criticones", los "trepas" o los "cabezones", pero desafortunadamente la lista no se limita solamente a ellos. A continuación te traemos una lista de las personalidades de los compañeros tóxicos que suelen causar más incomodidades y molestias al resto.

1. Victimistas

Existen auténticos profesionales del victimismo, pero seguro que tú también has caído más de una vez en este tipo de actitudes. Para ellos todo lo que les rodea es visto a través de un cristal de negatividad como si hubiera un complot en su contra, cuando realmente ninguno de sus compañeros tiene la culpa de lo que les pasa.

El problema es que nunca hace nada por cambiar la situación y se limita a buscar que los demás intenten entenderlo por la cruz que les ha tocado llevar.

2. Cabreados crónicos

Si todos los días te cruzas en la oficina con alguien que no te devuelve el saludo o que te responde con frases tipo "buenos días serán para ti", no hay duda. Estás ante un cabreado crónico. Además se les reconoce fácilmente porque no suelen relacionarse con los demás, dan sensación de que siempre están muy ocupados, no brindan nunca una sonrisa y presumen de sus malas formas.

Aunque son menos habituales que los victimistas, no suelen faltar en casi ninguna empresa. Solamente dejan de ser tóxicos cuando asumimos que su actitud es inherente a su forma de ser. De esta manera podremos relativizar su malhumor y poner una cortina de humo para evitar que contagie al entorno laboral.

3. Desganados

Nunca duermen bien, siempre tienen dolores de cabeza y siempre parecen que te están dando la vida cuando se les pide un favor, independientemente de que sea el jefe o los compañeros los que los solicitan pues miran antes por sus propios intereses que por los de la empresa en general.

Su estado de ánimo se caracteriza por un intenso sufrimiento por las pocas ganas que ponen al trabajo diario. Hay que tener cuidado, ya que es una de las actitudes más contagiosas y que pueden frenar el trabajo del grupo.

4. Manipuladores

De todos los tipos de compañeros tóxicos suelen ser los más peligrosos, ya que su inteligencia les lleva a engañar a los demás en su propio beneficio, haciendo uso para ello de medias verdades. El resto del grupo no es más que un medio para conseguir sus objetivos individuales. Con tal de ascender son capaces de pisar a quien se ponga en su camino. Son expertos en el arte de seducir y saben hablar muy bien. Por eso es importante detectarlos para conocerlos mejor y no dejarnos influir.

5. Criticones

No importa sobre lo que se esté discutiendo, siempre estarán ahí para criticar y sacar el lado negativo de todo, creyéndose dueños de la verdad absoluto. Además, suelen sacar a relucir los defectos de los demás, especialmente cuando no están presentes. Todo un clásico de cualquier empresa.

Siempre están insatisfechos y nada les hace felices. Por eso suelen rebajar el optimismo de quienes les rodean. Una estrategia que utilizan realmente para camuflar su inseguridad tanto personal como profesional.

6. Trepas

Son competitivos por naturaleza. Siempre atentos para apropiarse de los logros de los demás delante de los jefes. Jamás dejan pasar una buena oportunidad para informar sobre los errores y debilidades de los demás con el objetivo de quedar bien. Además, siempre están dispuestos a hacer todo lo que necesiten sus superiores sin importar a quien puedan perjudicar.

7. Cotillas

Son especialistas en hacer circular rumores sobre la vida privada de los demás. Incluso si no tiene mucha información sobre lo que van contando, rellenan los vacíos con datos inventados. Esto a la larga acaba propiciando la creación de bandos distintos dentro de la empresa, teniendo su propio "grupillo" que siempre les apoya. El ambiente laboral que generan resulta muy negativo para el funcionamiento de la empresa, ya que dan lugar a un clima de confianza mutuo muy perjudicial.

 

Escrito por:
Cristina Muriel Garín